Cómo funcionan los Mercados predictivos, qué son Polymarket y Kalshi?
Durante 2025 y 2026 una nueva categoría irrumpió en el debate regulatorio global del juego: los mercados predictivos. Plataformas como Polymarket y Kalshi pasaron de ser experimentos de nicho asociados al universo cripto a convertirse en infraestructura financiera con volúmenes anuales combinados estimados en cientos de miles de millones de dólares, presencia en ciclos electorales relevantes y atención directa de reguladores en Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil y otros países. La pregunta que está partiendo aguas en el sector es simple y profunda: ¿son apuestas o son contratos financieros? La respuesta condiciona impuestos, licencias, protección al consumidor y la propia frontera entre iGaming y mercados de derivados. Esta guía explica qué es un mercado predictivo, cómo funciona, por qué Polymarket y Kalshi se transformaron en referencias del segmento y qué está pasando con la regulación en Estados Unidos y en Latinoamérica.
El recorrido va de lo más básico, qué es un contrato de evento y cómo se forma su precio, hasta el debate regulatorio más reciente, con foco en lo que está mirando la SPA brasileña, los proyectos de ley en el Congreso y la consulta pública abierta por la Unión Europea. La meta es ofrecer una base sólida y honesta para entender un fenómeno que en pocos meses dejó de ser marginal y se instaló en el centro de la discusión sobre el futuro del juego en línea.
Qué es un mercado predictivo
Un mercado predictivo es una plataforma donde los usuarios compran y venden contratos vinculados al resultado de un evento futuro, generalmente binario. El ejemplo más clásico: un contrato sobre la pregunta gana el candidato A las elecciones presidenciales paga un dólar si la respuesta es sí cuando el evento se resuelva, y cero dólares si la respuesta es no. Mientras la elección no se decide, ese contrato cotiza entre cero y un dólar según la probabilidad implícita que el mercado asigna al resultado. Si en un momento dado el contrato se opera a sesenta y cinco centavos, eso refleja la creencia agregada del mercado de que existe un sesenta y cinco por ciento de probabilidad de que el evento ocurra.
Esa lógica es radicalmente distinta a la de una apuesta deportiva tradicional. En la apuesta deportiva el operador o la casa fija una cuota, asume el rol de contraparte y obtiene su margen, conocido como overround, ajustando las cuotas para que la suma de probabilidades implícitas supere el cien por ciento. En el mercado predictivo no hay casa. Cada operación es un intercambio entre dos usuarios, uno que compra el sí y otro que vende el sí, y la plataforma cobra una pequeña comisión por facilitar la transacción. Esa diferencia estructural, casa contra mercado bilateral, es el centro de todo el debate jurídico y regulatorio.
Polymarket y Kalshi: dos modelos distintos
Aunque suelen mencionarse juntas, Polymarket y Kalshi son plataformas con arquitecturas y encuadres jurídicos muy diferentes. Polymarket nació en 2020 como una plataforma sobre blockchain, opera con USDC como unidad de cambio, sus mercados son públicos, cualquier persona puede consultar el historial completo de operaciones de un contrato y la versión internacional no estaba autorizada para usuarios estadounidenses durante años. Recientemente lanzó Polymarket US, una versión específicamente diseñada para cumplir con la regulación de la Commodity Futures Trading Commission, conocida como CFTC, el regulador federal estadounidense de mercados de derivados.
Kalshi siguió un camino opuesto desde el inicio: se constituyó como Designated Contract Market, una figura jurídica habilitada por la CFTC para operar mercados de contratos de evento bajo regulación federal de derivados. Eso le permite ofrecer sus mercados en los cincuenta estados de Estados Unidos con respaldo regulatorio explícito, incluso cuando la mayoría de esos estados no han legalizado las apuestas deportivas online. La diferencia es enorme. Mientras un operador de iGaming necesita licencias estado por estado, Kalshi opera nacionalmente bajo el paraguas de la CFTC. Ese arbitraje normativo es exactamente lo que está generando el conflicto con los reguladores estatales de juego y con la propia industria del gambling tradicional.
El argumento jurídico: contratos de evento, no apuestas
El núcleo de la defensa jurídica de Kalshi y de la versión regulada de Polymarket es que sus productos no son apuestas sino contratos de evento, una figura prevista en la Commodity Exchange Act estadounidense y reconocida por la CFTC. Bajo esa interpretación, lo que el usuario hace cuando compra un contrato sobre quién ganará una elección o quién será el campeón de un torneo no es jugar contra una casa sino tomar posición en un mercado de derivados, igual que se compra un futuro sobre el precio del trigo o del petróleo. El precio refleja la probabilidad agregada, el mercado fija las cuotas, no la casa, y la plataforma se limita a operar la infraestructura.
Los reguladores estatales de juego rechazan esa lectura. Para varios de ellos, lo que define la naturaleza de la actividad no es el mecanismo técnico de formación del precio sino el hecho de que el usuario arriesga dinero sobre el resultado de un evento incierto. Bajo esa óptica, un contrato de evento sobre quién gana un partido de fútbol es esencialmente una apuesta deportiva, sujeta a regulación de juego. Universidades como Stanford lo plantean de manera muy clara: la distinción técnica entre house odds y market odds puede ser irrelevante desde el punto de vista del jugador y del riesgo social que implica. Ese debate está hoy en pleno desarrollo y todavía no tiene respuesta unificada.
La CFTC y el Congreso: regulación en movimiento
Durante 2026 el panorama regulatorio estadounidense se aceleró. El presidente de la CFTC, Michael Selig, anunció en enero que la agencia escribiría reglas específicas para mercados predictivos y, en paralelo, retiró una propuesta anterior que habría prohibido los contratos sobre deportes y política. Esa decisión inclinó la balanza hacia un escenario de regulación, no de prohibición, dentro del marco federal de derivados. Pocos meses después, una propuesta formal de la CFTC sobre cómo regular específicamente los mercados predictivos quedó bajo revisión de la Casa Blanca, según consta en documentación pública.
El propio Congreso estadounidense, a través de un informe del Congressional Research Service, dejó planteada la cuestión central: si la CFTC tiene jurisdicción exclusiva sobre los contratos de evento operados en mercados designados, entonces los estados pierden capacidad regulatoria sobre esa actividad. Gary Gensler, expresidente de la CFTC y la SEC, sostuvo que esa interpretación no está respaldada por la Dodd-Frank Act de 2010, lo que abre la puerta a futuras disputas judiciales. En paralelo, la industria del juego regulado estatal, especialmente operadores de apuestas deportivas con licencias estado por estado, viene presionando al Congreso para frenar la expansión nacional de las plataformas predictivas.
Brasil entra al debate
Latinoamérica empezó a observar el fenómeno cuando los volúmenes en mercados predictivos vinculados a temas regionales empezaron a crecer. En el caso de elecciones colombianas, por ejemplo, Polymarket movió más de cien mil dólares en contratos relacionados con la contienda presidencial proyectada hacia 2026. En mayo de 2026, el Conselho Monetário Nacional de Brasil aprobó la Resolución 5.298, una norma que aborda directamente la cuestión de los mercados predictivos vinculados a flujos de pago locales, en un movimiento que el sector interpretó como una primera señal regulatoria explícita sobre el segmento.
Pocas semanas después, el diputado brasileño Márcio Marinho presentó el Proyecto de Ley 2.651 de 2026, que busca encuadrar específicamente los mercados predictivos dentro de la legislación brasileña de juegos y apuestas. La discusión técnica sobre si deben ser regulados como apuestas de cuota fija dentro de la Ley 14.790, como mercados financieros bajo competencia de la Comissão de Valores Mobiliários o como una categoría nueva está abierta y promete ser uno de los grandes debates regulatorios del próximo año. Algo similar plantea la consulta pública abierta por la Unión Europea en mayo de 2026 sobre cómo encuadrar a Kalshi y Polymarket dentro del marco regulatorio comunitario.
Riesgos: integridad, insider trading y juego problemático
El crecimiento de los mercados predictivos también puso sobre la mesa riesgos específicos que la regulación tradicional de juego no contempla bien. Uno de los casos más sonoros fue el de un ingeniero de Google que enfrenta cargos federales en Estados Unidos por uso de información privilegiada para operar más de un millón doscientos mil dólares en Polymarket sobre el resultado del Year in Search 2025, datos que conocía por su rol dentro de la compañía. Ese caso abrió una discusión inédita: si los mercados predictivos son contratos financieros, entonces los conceptos de insider trading aplican directamente, con consecuencias penales que no existen en una apuesta deportiva.
En paralelo está el riesgo de manipulación de mercado a través de operaciones coordinadas, fundamental en contratos políticos donde un volumen relativamente bajo puede mover la probabilidad implícita y generar narrativas mediáticas. Y está el riesgo de juego problemático: aunque la plataforma se presente como mercado financiero, el comportamiento del usuario individual que toma posiciones recurrentes sobre eventos deportivos o políticos puede ser psicológicamente indistinguible del de un apostador online. Reguladores europeos y latinoamericanos están particularmente atentos a este punto, porque el discurso de mercado financiero no exime a la plataforma de su impacto social efectivo.
Qué pasa en LatAm y por qué importa
Para Latinoamérica el debate sobre mercados predictivos tiene capas adicionales. Por un lado, son productos accesibles desde la región a través de versiones internacionales, sin licencia local, sin retención fiscal y sin obligaciones de juego responsable. Eso significa que los volúmenes que mueven Polymarket y similares en mercados como Colombia, Argentina, Chile o México son volúmenes que escapan completamente al sistema fiscal nacional y a los marcos regulatorios de juego que cada país está construyendo. Por otro lado, ciertos productos predictivos son genuinamente útiles como instrumentos de cobertura para empresas y de información colectiva sobre eventos políticos, una función que la apuesta deportiva tradicional no cumple.
La pregunta abierta para los reguladores latinoamericanos es si deben prohibir el segmento, encuadrarlo dentro del régimen general de apuestas, crear una categoría específica con licencia financiera o esperar la consolidación del debate en Estados Unidos y Europa antes de actuar. Brasil ya dio el primer paso con la Resolución 5.298 y el PL 2.651/2026. El resto de la región todavía está observando. Lo que parece claro, en todo caso, es que en el mediano plazo va a ser imposible ignorar el fenómeno: los mercados predictivos no son una moda pasajera sino una categoría con anclaje tecnológico, demanda real y capital institucional detrás, que va a forzar a Latinoamérica a definir su posición dentro del nuevo mapa global del juego digital.
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