Los casinos estatales de Mendoza pierden más del 40% del beneficio

Las mesas de paño del Casino Central de Mendoza recaudaban lo suficiente para cubrir solo el 29 por ciento de la masa salarial de quienes las atendían. La diferencia la ponían otras áreas del Instituto Provincial de Juegos y Casinos (IPJyC), y ese desequilibrio explica por qué, a principios de agosto, el día 5, el organismo cerró Juego Vivo, su sector de juegos tradicionales, y dejó en disponibilidad por seis meses a 82 empleados.
La comparación con las máquinas es contundente. En julio, último mes entero con las mesas abiertas, las electrónicas dejaron en la red estatal AR$1.099m, unos US$716.000, contra apenas AR$45,6m del paño, algo menos de US$30.000. En agosto, con las mesas funcionando solo cinco días, el paño aportó AR$6,6m.
El mayor agujero, sin embargo, lo abrió un incendio. El fuego del 11 de marzo sacó de servicio al Casino Zona Este, la sala de San Martín, que generaba alrededor de un tercio, el 33 por ciento, de lo que recaudaban las tragamonedas estatales. En enero había producido AR$783,6m y en febrero AR$654,5m, equivalentes a US$510.489 y US$426.384; en los pocos días que abrió en marzo sumó AR$289,3m. No volvió a abrir desde abril.
El saldo es un retroceso del 40,4 por ciento. Los datos oficiales del Sistema de Acceso Público a la Información y Observatorio de Juegos (SAPIA), procesados por el diario Los Andes, muestran que el Casino Central, el Casino Zona Este y el Casino de General Alvear promediaban juntos AR$1.785m mensuales de beneficio en el primer bimestre, cerca de US$1,1m, con AR$1.892m en enero y AR$1.678m en febrero. Entre abril y agosto, ya sin la sala del este, ese promedio se redujo a AR$1.064m, unos US$693.160, y agosto terminó en torno a AR$1.056m. Marzo quedó afuera del cálculo por el incendio.
El Instituto sostiene que perder esa sala apuró un ajuste que ya tenía en estudio por la transformación del negocio, con el crecimiento de las plataformas digitales y la pérdida de terreno de algunas modalidades presenciales. La base legal es la Ley 9.718, sancionada en julio, que habilitó salidas voluntarias, traslados internos o hacia otras dependencias públicas y el pase a disponibilidad de empleados.
El plan de retiro reconoce una compensación del 120 por ciento sobre lo que correspondería por indemnización y recibe adhesiones hasta el 30 de septiembre. Sobre unos 460 trabajadores, la Unión de Personal de Juegos del Casino de Mendoza (UPJCM) cuenta cerca de 105 interesados y calcula que podrían pasar de 120. En ese escenario la plantilla se achicaría alrededor de un 26 por ciento y quedarían unas 340 personas. La cifra definitiva estará recién en los primeros días de octubre.
El IPJyC es a la vez regulador y operador: fiscaliza el juego en la provincia y administra en forma directa sus casinos estatales, mientras otras salas funcionan bajo concesión privada. Mendoza es una de las jurisdicciones argentinas que habilitó el juego online con licenciatarias privadas, y el propio organismo vincula el desplazamiento de jugadores hacia ese canal con la pérdida de peso de sus salas presenciales.
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