Chile declara desierta la licitación del casino de Puerto Varas
La racha de concursos que quedan vacíos en la industria chilena del casino volvió a repetirse, esta vez en Puerto Varas. La Superintendencia de Casinos de Juego resolvió declarar desierta la licitación del permiso de operación de esa ciudad, luego de revisar las dos ofertas técnicas que había sobre la mesa y concluir que ninguna cumplía de manera íntegra con lo que exigían las bases del proceso.
Las postulantes eran conocidas: Inversiones y Turismo Puerto Varas, del grupo Dreams, y Sociedad Quiquilhue, ligada a la Corporación Meier. El concurso se había puesto en marcha en enero con la recepción de esas propuestas, pero terminó sin adjudicatario, y el regulador ya anticipó que abrirá uno nuevo y que volverá a definir las condiciones especiales que incluirá en las bases técnicas. El desenlace no es un episodio suelto, sino que se enmarca en las críticas que arrastra el modelo licitatorio chileno tras el proceso por las plazas de Iquique, Coquimbo, Viña del Mar y Pucón, del que solo dos atrajeron interesados mientras Iquique y Viña también quedaron desiertas.
Detrás de Puerto Varas hay una historia que ya lleva años. El permiso se había adjudicado a Enjoy en 2018, a través de la sociedad Casino de Puerto Varas y con una oferta de 151.501 unidades de fomento, equivalentes por entonces a unos 4.000 millones de pesos o cuatro millones de dólares. El punto de quiebre llegó en marzo de 2022, cuando la Superintendencia revocó ese permiso porque el operador no había levantado el proyecto integral comprometido dentro del plazo que fija la ley, de dos años prorrogables por uno más, y que había vencido el 1 de agosto de 2021.
La revocación no fue inmediata ni silenciosa. El procedimiento arrancó al día siguiente de ese vencimiento, cuando los fiscalizadores comprobaron en el terreno que la obra prometida seguía sin construirse, se le notificó a Enjoy el 6 de agosto y la empresa presentó sus descargos veinte días después. El entonces alcalde, Tomás Gárate, describió la situación como inédita para el país, mientras que Enjoy responsabilizó al municipio por la imposibilidad de avanzar con las obras y pidió a la autoridad que declarara esa imposibilidad. Desde la vereda opuesta, la Dirección de Obras Municipal replicó que el proyecto no se ajustaba a las normas constructivas del plan regulador y le negó el permiso de edificación, un cruce que derivó en que, el 2 de febrero de 2022, los antecedentes pasaran al Consejo Resolutivo.
Mientras ese capítulo se reabre, la operación cotidiana no se detiene: el casino de Puerto Varas sigue funcionando bajo la administración de Dreams en su modalidad municipal. Con la licitación otra vez a foja cero, el futuro del permiso vuelve a quedar en suspenso, sumando un nuevo tramo a un expediente que acumula más de siete años de idas y vueltas administrativas y judiciales.
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