iGaming en Panamá: USD 3.000 millones en 2025
El mercado del juego en Panamá ha demostrado una resiliencia y una capacidad de expansión envidiables durante el último ejercicio. Según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INEC), el sector alcanzó en 2025 unos ingresos brutos de USD 2.938 millones, lo que representa un sólido crecimiento del 15% en comparación con los resultados de 2024. Este incremento no es solo una cuestión de volumen, sino que refleja una transformación profunda en las preferencias de los usuarios, donde el canal online se ha convertido en el gran protagonista del despegue financiero del país.
Si analizamos las verticales por volumen de juego, el iGaming es, sin duda, la estrella del reporte. Con un volumen de USD 587,8 millones, el sector online registró un crecimiento interanual masivo del 82,3%. Este salto cualitativo consolida a Panamá como uno de los hubs regionales más dinámicos para el juego digital. No obstante, el gigante del sector sigue siendo el juego presencial a través de las máquinas tragamonedas tipo “A”, que generaron ingresos brutos por USD 2.147 millones. Aunque su crecimiento fue más moderado (5,2%), estas terminales continúan siendo el pilar de ingresos del sistema tradicional, seguidas por las mesas de juego, que aportaron USD 146,8 millones tras crecer un 15,4%.
El contraste entre el volumen bruto y el margen neto
Un aspecto revelador del informe, elaborado con datos del Ministerio de Economía y la Junta de Control de Juegos, es la diferencia entre lo que se apuesta y lo que finalmente queda en las arcas de los operadores tras el pago de premios. Los ingresos netos totales del sector se situaron en USD 375,5 millones, un modesto aumento del 1,6% respecto al año anterior. En este apartado, el iGaming también muestra su fortaleza con un beneficio neto de USD 33,8 millones, lo que supone un incremento del 53,6%, contrastando con la ligera caída del 2,1% sufrida por las tragamonedas tipo "A".
El reporte también deja ver algunas sombras en nichos específicos del mercado tradicional. Tanto los hipódromos como las salas de apuestas deportivas físicas experimentaron retrocesos, con caídas del 6% y 11% respectivamente en sus ingresos brutos. Este fenómeno sugiere que el apostador panameño de eventos deportivos está migrando de forma acelerada hacia las plataformas digitales, buscando la comodidad del móvil frente a la visita al local físico.
En definitiva, Panamá cierra un 2025 histórico donde la industria ha sabido capitalizar la digitalización para compensar el estancamiento de algunas verticales presenciales. Con el iGaming creciendo a un ritmo de casi tres dígitos, el desafío para el 2026 será mantener la sostenibilidad de estos márgenes netos en un entorno cada vez más competitivo y supervisado.
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