Panamá convierte la factura electrónica en un ticket de sorteo

Lotería Fiscal Digital

Lo más consecuente de la nueva reglamentación panameña no es el mecanismo del sorteo sino una cláusula ubicada al final del texto. La Dirección General de Ingresos podrá tomar los comprobantes que no salieron premiados y usarlos con fines de fiscalización tributaria. Quien participa entrega, junto con su ticket, un registro verificable de sus consumos que la administración puede revisar aunque no gane nada.

El Sistema de la Tómbola Fiscal Digital quedó reglamentado por la Junta de Control de Juegos. Se vende bajo el nombre de Lotería Fiscal Digital y detrás está el Ministerio de Economía y Finanzas, que lo impulsa por intermedio de la DGI. La resolución ordena la supervisión de los sorteos, la entrega de premios, el modo de elegir ganadores y las condiciones para participar.

El diseño institucional merece una observación. El organismo que regula el juego en Panamá está reglamentando un instrumento cuyo objetivo declarado no es recreativo sino de política tributaria: aumentar la emisión y el registro de facturas electrónicas mediante un incentivo de azar. El sorteo es la forma, la recaudación es el fin, y la JCJ aporta el andamiaje de control que vuelve creíble el primero.

El funcionamiento es simple. Participa quien cargue a su nombre comprobantes en el Sistema de Facturación Electrónica, y cada uno que cumpla los requisitos deriva en un ticket digital. Se aceptan comprobantes de hasta dos meses de antigüedad respecto del sorteo, y el registro cierra 72 horas antes de la tómbola nacional o de la primera regional o provincial, según corresponda.

Esa ventana de dos meses hacia atrás con cierre a 72 horas es la que define el comportamiento que el esquema busca producir. No premia la compra sino el registro, y al dejar un plazo amplio para cargar facturas viejas convierte el sorteo en una razón para digitalizar consumos ya realizados, que es exactamente donde una administración tributaria pierde trazabilidad.

Habrá tres modalidades, nacional, regional y provincial, y será la DGI la que fije cuántos sorteos se hacen y en qué fechas. La nacional cubre el país entero y la regional se partió en cuatro bloques: Herrera, Los Santos y Coclé; Bocas del Toro, Chiriquí y Veraguas; Panamá Oeste, Colón y Darién; y Panamá.

El esquema de transparencia es el habitual en loterías de Estado y aquí cumple una función adicional, porque de su credibilidad depende la disposición de la gente a cargar sus facturas. El sorteo de los tickets se realizará en un estudio de grabación en vivo, con transmisión por los medios que la DGI anuncie, y con presencia de la Autoridad Nacional para la Innovación Gubernamental, de la Dirección General de Ingresos, de la Junta de Control de Juegos y de un notario público.

La Junta de Control de Juegos es el organismo que regula y supervisa los juegos de suerte y azar en Panamá, adscrito al Ministerio de Economía y Finanzas, y tiene a su cargo tanto las concesiones de casinos y salas de máquinas como la fiscalización de los sorteos. La Dirección General de Ingresos es la administración tributaria panameña y opera el Sistema de Facturación Electrónica, de adopción obligatoria progresiva para los contribuyentes del país. Las loterías fiscales, que vinculan comprobantes de consumo con sorteos para incentivar la formalización, se aplican en varios países de la región con diseños distintos.

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