Reguladores de Puerto Rico alertan por el proyecto de juegos de azar
La Comisión de Hacienda, Presupuesto y PROMESA del Senado de Puerto Rico realizó esta semana una vista ocular en el Casino Metro como parte del proceso de evaluación del Proyecto del Senado 960, una iniciativa que pretende ampliar de manera significativa la oferta de juegos de azar permitida en la isla. La actividad reunió a la senadora Migdalia Padilla Alvelo, presidenta de la comisión, a representantes de la industria y a funcionarios de la Comisión de Juegos.
El proyecto, de la autoría de la senadora Roxanna Soto Aguilú, propone enmendar la Ley de la Comisión de Juegos para habilitar nuevas modalidades. Entre las novedades figuran salas de póker independientes fuera de los casinos, una expansión de las apuestas deportivas online, apuestas relacionadas con e-sports y loterías electrónicas interactivas operadas a través de plataformas digitales y aplicaciones móviles. La iniciativa también incorpora requisitos de licenciamiento, mecanismos de supervisión y políticas de prevención de la ludopatía y de protección a menores.
Las primeras reacciones de la industria fueron de cautela. Juan Santaella Marchán, director ejecutivo de la Comisión de Juegos, planteó que el sector de casinos opera bajo estándares regulatorios muy exigentes y que ampliar la oferta sin coordinar requisitos equivalentes podría generar competencia desigual. La preocupación, según describió, es que el ingreso adicional no represente dinero nuevo sino una redistribución del consumo actual hacia operadores con menores cargas regulatorias.
Los representantes del sector hotelero y turístico aportaron una mirada similar. Fabiola Pagán Meléndez y Esteban López, de la Asociación de Hoteles y Turismo, advirtieron que la medida podría desviar jugadores hacia establecimientos que no cumplen los mismos parámetros de seguridad y compliance, en perjuicio de los casinos integrados al sistema hotelero. Ismael Vega, gerente general de Casino Metro, recordó la inversión que demanda operar bajo el marco vigente y manifestó preocupación específica sobre las salas de póker independientes.
Para Latinoamérica y el Caribe, el debate puertorriqueño funciona como banco de pruebas. La isla ya tiene una industria madura, con casinos hoteleros, lotería tradicional y autoexclusión, y ahora discute cómo abrirse al ecosistema digital sin desbalancear el modelo presencial. La discusión es estructuralmente la misma que enfrentan Costa Rica, Panamá y República Dominicana, plazas que también buscan compatibilizar la herencia presencial con las nuevas modalidades online sin perder volumen ni recaudación.
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