El 82% de los uruguayos ya jugó y el canal físico domina

El 82% de los uruguayos ya jugó y el canal físico domina

En Montevideo casi nadie juega todos los días: apenas el 1 por ciento de los apostadores. En el interior del país esa proporción sube al 11 por ciento. Es una de las diferencias más marcadas que deja la encuesta de Percepción Ciudadana sobre los Juegos de Azar y las Apuestas que elaboró la consultora Usina, con una muestra de 500 casos representativos encuestados del 21 al 24 de agosto de 2026.

El punto de partida es un mercado muy extendido. Ocho de cada diez adultos uruguayos, el 82 por ciento, apostaron alguna vez en su vida, con algo más de peso entre los hombres (86 por ciento) que entre las mujeres (78 por ciento), y una experiencia que crece con la edad hasta tocar su máximo, 88 por ciento, en la franja de 45 a 59 años. La frecuencia, en cambio, es baja para buena parte del público: el 39 por ciento juega de manera esporádica y pasa medio año o más sin volver a apostar.

Lo físico sigue mandando. El 68 por ciento de quienes juegan lo hace solo en canales presenciales, el online se queda con el 12 por ciento y la combinación de ambos suma otro 8 por ciento. La edad ordena la adopción digital: la franja que más se inclina por las plataformas en línea es la que va de los 30 a los 44 años, donde las elige el 21 por ciento, y a partir de los 60 el 82 por ciento juega en persona. El uso combinado de canales aparece con más fuerza en los niveles socioeconómicos más bajos.

En materia de riesgo, la foto general es contenida pero no pareja. Ochenta y tres de cada cien jugadores dicen no haber puesto en juego más dinero del que podía en el último año y el 93 por ciento niega haberse endeudado para sostener la actividad. La exposición se concentra en los más jóvenes y en los sectores más vulnerables: entre los 18 y los 29 años, un 12 por ciento reconoce apostar con cierta regularidad más de lo que se puede permitir y un 13 por ciento admite haber ido subiendo los montos para mantener la misma sensación de recompensa. El préstamo para financiar el juego trepa al 12 por ciento en los hogares de menores ingresos y es nulo en los estratos altos, y un 3 por ciento del total dejó de pagar gastos del hogar para apostar.

La percepción de legalidad es alta. Nueve de cada diez jugadores creen que lo que se ofrece a su alrededor está autorizado. La duda sobre si una oferta es legal o no crece, sin embargo, en la franja de 18 a 29, donde trepa al 11 por ciento, y entre los sectores de menos recursos, donde se ubica en el 8.

En Uruguay el juego está en manos del Estado o se explota bajo su concesión: quinielas, lotería y apuestas deportivas dependen de la Dirección Nacional de Loterías y Quinielas, y los casinos de la Dirección General de Casinos o de concesionarios privados. El país no otorga licencias a operadores privados de juego online, lo que explica tanto el peso del canal presencial como la importancia de que los jugadores distingan la oferta legal de la que llega desde el exterior sin autorización.

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Etiquetas: Usina, juegos de azar en Uruguay, juego online en Uruguay, percepción ciudadana del juego