Bolsonaro dice que ya hay acuerdo para reabrir el mercado brasileño

Bolsonaro Lula Apuestas

La medida que el Gobierno brasileño presentó como bandera electoral desapareció del debate entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Ninguno de los dos candidatos mencionó el veto a la apuesta online, pese a que en la previa se esperaba que el tema apareciera, y la conversación quedó en economía, en seguridad pública, en inseguridad y en denuncias por corrupción. El endeudamiento de los hogares, que fue la justificación central del veto, entró en el bloque económico sin una sola referencia a la norma que lo invocó, y tampoco se habló de la proliferación de sitios ilegales ni de la recaudación perdida.

El silencio resalta por el peso que el oficialismo le había dado al asunto. La Medida Provisoria 1.394/2026, que dejó fuera de la ley el casino online y la apuesta de cuota fija, se firmó el 25 de septiembre, a nueve días de la primera vuelta, con el endeudamiento familiar como argumento y con el ministro de Hacienda, Dario Durigan, que terminó tratando la elección como un plebiscito a las apuestas. El resultado no acompañó ese encuadre, Bolsonaro terminó la primera vuelta en el 47 por ciento y Lula en el 45, y en los días que siguieron la propia campaña oficialista concluyó que la prohibición le había restado.

El presidente recién volvió a mencionarlo el viernes 16, pero ya convertido en otra cosa. Lula atacó a Globo y le atribuyó estar con rabia porque él acabó con las apuestas, de manera que la medida dejó de funcionar como política pública en el discurso y quedó convertida en munición contra un grupo de medios. En paralelo, la carta que el mandatario dirigió al electorado evangélico, uno de los segmentos más refractarios al juego, se apoyó en la MP 1.394 como eje proselitista.

Del lado del desafiante el silencio también tiene contexto. Trascendió, horas antes del debate, que la Policía Federal elevó al Supremo Tribunal Federal una acusación donde aparecen el senador y el abogado Willer Tomaz, por sospechas de lavado de dinero. A Tomaz lo señalan como el controlador de hecho de Rede Loto, empresa que fue la primera en obtener autorización para explotar la apuesta deportiva en el país.

La señal más concreta sobre el futuro del sector no llegó por el debate sino por una columna del medio O Povo. Según ese relato, Bolsonaro le planteó a la cúpula del Grupo Globo que el Congreso Nacional ya cerró un acuerdo para que la apuesta online vuelva, y que lo único pendiente es definir si la vuelta incluirá los casinos virtuales, con el jogo do tigrinho y el aviãozinho entre los ejemplos, que son los productos donde está el grueso de la facturación del sector.

El encuentro fue el viernes 16, durante un almuerzo del que participaron João Roberto Marinho, que preside el Grupo Globo, y Paulo Tonet, vicepresidente de Relaciones Institucionales, y según ese mismo relato el tema que dominó la reunión fue la liberación de las apuestas. El grupo tiene doble exposición al veto, por su propia operación de apuestas, ya que participa en BetMGM junto a MGM Resorts por medio de Boa Lion, y por los ingresos publicitarios que perdió en eventos y canales deportivos.

Hay que leer esa afirmación con cuidado, porque un acuerdo parlamentario anunciado por un candidato en un almuerzo privado no es un acuerdo verificable, y la Comisión Mixta que tiene que dictaminar sobre la medida todavía no designó presidente ni relator. Dicho eso, es la primera vez que alguien con posibilidades de gobernar pone fecha política a la reapertura, y el detalle que da la columna es el que más importa para el sector, porque dejar los casinos virtuales afuera de la vuelta equivale a reabrir el envase y no el contenido, ya que el casino online es el que sostiene el grueso de los ingresos y de la carga fiscal que el Estado perdió. El calendario aprieta de todos modos, las autorizaciones federales caducan el 25 de octubre, el mismo día del balotaje, el texto empieza a trabar la agenda del plenario el 9 de noviembre y vence el 23, de modo que quien gane va a encontrarse con un mercado ya desarmado y con poco más de un mes para decidir si lo vuelve a armar.

Etiquetas: Brasil, Flávio Bolsonaro, MP 1.394, reapertura del mercado