Veintitrés clubes brasileños llevan la prohibición al Supremo

Prohibir no es proteger

Hay por lo menos 23 clubes de fútbol brasileños presentados ante el Supremo Tribunal Federal con el objetivo de dar marcha atrás a los efectos de la medida provisional que ilegalizó la apuesta de cuota fija, y el eje de todos los escritos es el mismo, los contratos de patrocinio ya firmados y la falta de un régimen transitorio que les diera tiempo a reordenar sus ingresos. Flamengo, Botafogo y São Paulo están entre quienes pidieron intervenir en la causa. La norma que se firmó el 25 de septiembre, con la pluma del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, ordenó el cese de operaciones de las plataformas, cuyos sitios y aplicaciones quedaron bloqueados el 6 de octubre, y prohibió además la publicidad y el patrocinio del sector, según informó Globo Online.

Flamengo fue el primero en moverse, con un escrito que entró por el despacho de Luiz Fux, el ministro que relata la causa. El club carioca puso ahí una cifra de pérdidas inmediatas de ingresos para el año próximo, de entre USD 79,7 millones y USD 85,7 millones, equivalentes a hasta BRL 430 millones, y sostiene que el golpe no se detiene en el fútbol profesional porque el dinero del patrocinio también sostiene otras disciplinas, incluidas las olímpicas. Su presidente, Luiz Eduardo Baptista, viene oponiéndose públicamente a la medida desde el anuncio de septiembre. El 8 de octubre, en el partido contra Santos, el club reemplazó la marca de Betano en la camiseta por el mensaje prohibir no es proteger, frase que también apareció durante la semana en los carteles de los estadios donde se juega el Campeonato Brasileño.

Hay un argumento material en el escrito de Flamengo que ningún otro desarrolló con tanto detalle, el de la imposibilidad física de cumplir de inmediato. Retirar las marcas de los espacios del Maracaná y de las camisetas no es una operación de software, y el club lo plantea así: Un patrocinio deportivo no es un anuncio que se retira de un sitio web. El escrito detalla por qué, la marca va impresa en prendas que el proveedor de indumentaria fabricó con meses de anticipación, que ya se vendieron y que hoy usan millones de hinchas, y está además en el cartel montado en el estadio y en el panel LED que quedó programado para la transmisión.

Botafogo llevó al Supremo un problema distinto, el de su propia reestructuración. El club se convirtió en Sociedad Anónima del Fútbol en 2021 y entró en recuperación judicial en mayo de 2026, y los cerca de USD 10 millones anuales que aportaba Vbet como patrocinador principal estaban dentro de las proyecciones financieras con las que armó el plan que presentó a sus acreedores. Por eso plantea que la caída del contrato no se agota en la actividad deportiva, sacar el patrocinio de un día para otro, dice el escrito, compromete la ejecución de un plan de recuperación bajo supervisión judicial, con repercusiones para todos sus acreedores.

El riesgo salarial llegó en una presentación conjunta de cinco clubes. Portuguesa, Guarani, Vitória, Ponte Preta y São Paulo advirtieron que cortar los contratos de un día para otro puede comprometer el pago de sueldos y los gastos operativos de 2026. El escrito describe la secuencia, quitada la principal fuente comercial en mitad de la temporada los clubes empiezan a atrasar sueldos, y ahí aparece la consecuencia reglamentaria exacta, tres meses de mora autoriza la rescisión de los contratos laborales deportivos y la liberación de los jugadores. São Paulo detalló su acuerdo con Superbet, hoy suspendido y sin definición entre las partes, que para 2026 preveía BRL 95 millones (USD 18,9 millones) y hasta 2030 un total de BRL 678 millones (USD 135,1 millones), y añadió que tiene unas 15.000 camisetas en stock estampadas con la marca del patrocinador, 10.000 destinadas al comercio electrónico y 5.000 a las tiendas físicas.

Los cálculos de los clubes más chicos van en la misma dirección. Vitória calcula un agujero mensual de BRL 2,5 millones (USD 498.000) que para fines de 2027 llegaría a acumular BRL 55 millones (USD 11 millones). Guarani, Ponte Preta y Portuguesa, que hoy no tienen patrocinador principal del sector, sostienen que la prohibición les cierra la posibilidad de conseguir nuevos recursos comerciales, y Guarani mencionó además lo que todo esto implica para su propia recuperación judicial.

Una segunda presentación colectiva suma 16 clubes, con Juventude, Goiás, Chapecoense, Avaí, Atlético-GO, Ceará, Cruzeiro y Fluminense entre los firmantes. Ese grupo cuantificó el peso del sector, los patrocinios de casas de apuestas sumaron más de BRL 1.000 millones (USD 199 millones) en 2025 repartidos entre los clubes de la Serie A, en torno al 34% de lo que esos clubes ingresaron por vía comercial durante el año. Advierten que el recorte golpearía proyectos que dependen de esa caja, las disciplinas paralímpicas y olímpicas, el fútbol femenino y las divisiones juveniles, y agregan un argumento fiscal, la prohibición reduciría lo previsto por el Impuesto Selectivo sobre las apuestas y podría generar presión para subir la alícuota que la reforma tributaria prevé para la Contribución sobre Bienes y Servicios.

El volumen de presentaciones cambia la naturaleza del expediente y ahí está lo relevante. Hasta ahora el frente judicial contra la medida lo sostenían las asociaciones de operadores, con acciones y pedidos de cautelar que duermen en el despacho de Fux sin resolución desde la semana pasada. Con 23 clubes pidiendo intervenir, el tribunal ya no discute solamente la libertad de empresa de un sector sancionado sino los contratos de terceros que no fueron destinatarios de la prohibición y que firmaron bajo un marco que el propio Gobierno federal había establecido, un terreno donde la seguridad jurídica pesa más que la política de juego. Conviene además mirar con cuidado la cuenta de Vitória, porque BRL 2,5 millones mensuales desde octubre de 2026 hasta fines de 2027 suman alrededor de BRL 37,5 millones y no los BRL 55 millones que el club declara, una diferencia que el escrito no explica y que sugiere una base de cálculo distinta a la que surge de multiplicar el canon mensual por los meses que faltan. Dos de las cifras centrales de estas presentaciones ya circulaban antes del expediente, el 34% de los ingresos comerciales de la Serie A había sido publicado a comienzos de octubre por las propias asociaciones del sector y la camiseta con la consigna de protesta venía usándose desde el 8 de octubre, de modo que lo nuevo aquí no es el diagnóstico económico sino el carril por donde empieza a transitar. El calendario es el otro factor que vuelve urgente el planteo, porque las autorizaciones federales caducan el 25 de octubre y la comisión parlamentaria que podría corregir la medida no presiona la agenda del plenario hasta noviembre, con lo cual cualquier reparación que llegue por vía legislativa va a encontrar los contratos ya rescindidos y las camisetas ya reimpresas. Eso deja al tribunal frente a una decisión de daño consumado más que de diseño regulatorio, que es exactamente el terreno donde una cautelar pesa más que una sentencia de fondo.

Etiquetas: Supremo Tribunal Federal, prohibición de apuestas en Brasil, patrocinios deportivos, Flamengo