Asojuegos pone la IA y los activos virtuales en el centro del LAFT

Los delitos que discute el sector siguen siendo los mismos, pero cambiaron de herramienta. Estafar, traficar droga, corromper funcionarios o explotar personas son delitos viejos que hoy se apoyan en inteligencia artificial, en activos virtuales y en cibercrimen, y de esa combinación se ocupó el XI Congreso LAFT América que la Asociación Colombiana de Operadores de Juego (Asojuegos) organizó el 30 de septiembre y el 1 de octubre en Bogotá.
El encuentro, bautizado Cero tolerancia con el lavado de activos, reunió a autoridades, organismos multilaterales y empresas alrededor de una pregunta práctica: cómo se detecta y se gestiona el riesgo cuando el delito financiero incorpora tecnología que el compliance tradicional no estaba preparado para rastrear. A eso se sumó la analítica de datos como respuesta.
Juan Carlos Restrepo, presidente de la entidad, puso el acento en la escala que alcanzó el evento. Sostuvo que esto dejó de ser una reunión de cámara para volverse una cita continental donde se sientan juntos el Estado, las empresas y los organismos internacionales.
Su lectura sobre el sector colombiano es más política que técnica. Para Restrepo, el crecimiento del congreso demuestra que un gremio puede cambiar cómo se percibe a toda una industria si toma en serio la cultura del cumplimiento, y sostuvo que el juego colombiano dejó atrás la desconfianza y hoy las autoridades, acá y afuera, lo tratan como un aliado frente al delito financiero. Puso ese giro en la cuenta de tres cosas: capacitar sin pausa, certificarse afuera y trabajar codo a codo con la UIAF, con la Superintendencia Financiera, con la Supersociedades y con socios del exterior como FIBA.
La agenda cruzó teoría y casos concretos. Almudena Curero, socia adjunta de KPMG Abogados España, planteó que el compliance ya no es un instrumento legal sino algo que da competitividad y construye confianza alrededor de una empresa. Giankarlo Vásquez, que evalúa para el GAFI y es subintendente en la Superintendencia de Sujetos No Financieros de Panamá, repasó el camino que permitió sacar a su país de la lista gris. Javier Coronado, de Diaz Reus Firma y Alianza Internacional de Abogados, trabajó sobre cómo funcionan las sanciones económicas que aplica Estados Unidos y el régimen de listas que administra la OFAC. Y desde Miami, Víctor Hugo Guerra, de Seyfarth Shaw, describió de qué manera el crimen organizado está usando hoy el comercio, la tecnología y el propio gaming.
El tramo local tocó temas que suelen quedar fuera de los congresos de juego: los corresponsales bancarios, lo que viene con la actualización del GAFI en 2026, cómo conviven banca y fintech en Colombia, qué pasa cuando el compliance entra al fútbol y hacia dónde fue mutando el delito informático.
Los números del propio congreso dan una idea de su recorrido. Desde 2016 pasaron por sus ediciones más de 215 conferencistas y se capacitaron más de 7.200 personas.
Asojuegos agrupa a los operadores colombianos de juegos de suerte y azar, un mercado que funciona bajo licencias de Coljuegos y cuya recaudación está destinada por mandato constitucional a la salud pública. Esa condición de sector vigilado explica por qué el gremio invirtió tanto en construir credibilidad en materia de prevención del lavado: en un país donde el juego financia hospitales, cualquier sospecha sobre el origen del dinero se vuelve un problema político además de regulatorio.
Etiquetas: Asojuegos, Congreso LAFT América, prevención del lavado de activos, compliance en el juego