Sector rechaza nuevo impuesto al juego online en Colombia
La decisión del Gobierno colombiano de aplicar un impuesto del 19 por ciento sobre los depósitos en plataformas de juego online encendió una fuerte controversia en la industria regulada. El gravamen, introducido a través de un decreto de emergencia económica, es cuestionado por operadores y asociaciones del sector, que advierten sobre efectos adversos para el mercado legal y un fortalecimiento directo de la oferta ilegal.
Desde la Federación Colombiana de Empresarios de Juegos de Suerte y Azar (Fecoljuegos) sostienen que el diseño del impuesto presenta una falla estructural, al gravar los depósitos de los jugadores en lugar de la actividad real de apuestas o los ingresos efectivos de los operadores. Según la entidad, esta metodología desconoce el funcionamiento operativo del juego online y distorsiona la base imponible.
El presidente de Fecoljuegos, Evert Montero, explicó que el impuesto se aplica incluso antes de que exista una apuesta concreta. “Se está cobrando un tributo sin saber si ese dinero será efectivamente jugado, cuántas veces se reutilizará o si finalmente será retirado por el usuario”, señaló. Para el dirigente, esta lógica rompe con cualquier criterio técnico razonable de tributación.
Uno de los puntos centrales de la crítica es el concepto de “rejuego”, es decir, los saldos que permanecen en las cuentas de los jugadores y pueden utilizarse múltiples veces sin constituir ingresos reales para la plataforma. Al aplicar el impuesto de forma anticipada, el monto gravado se multiplica artificialmente, afectando de manera desproporcionada a los operadores autorizados.
Desde la federación advierten que el impacto es inmediato sobre la competitividad. Con un recargo del 19 por ciento aplicado desde el inicio, el jugador recibe menos dinero disponible para apostar, mientras que en el mercado ilegal no existe ningún tipo de retención ni carga fiscal. “El mensaje para el usuario es claro, el juego legal se encarece y el ilegal se vuelve más atractivo”, afirmó Montero, quien calificó la medida como un incentivo directo a la informalidad.
Fecoljuegos informó que presentó propuestas técnicas ante el Ministerio de Hacienda, la DIAN y el DANE, en las que plantea que la tributación se base en los ingresos netos del operador, una vez descontados premios y bonos pagados a los jugadores. Según la entidad, este esquema permitiría mantener la recaudación sin poner en riesgo la sostenibilidad del mercado formal.
El sector recordó además que el juego de suerte y azar en Colombia opera bajo un régimen de monopolio estatal, en el que los operadores licenciados ya tributan un 15 por ciento de sus ingresos, recursos que se destinan directamente al financiamiento del sistema de salud. En ese contexto, consideran que el nuevo impuesto introduce una carga adicional sin una evaluación integral de su impacto.
La preocupación no es solo teórica. Montero advirtió que el nuevo marco fiscal ya está influyendo en decisiones empresariales, y que al menos una compañía internacional habría trasladado puestos de trabajo fuera del país ante el escenario de incertidumbre. “Estas señales ponen en riesgo la continuidad de inversiones, el empleo y el futuro de una industria que ha cumplido con sus obligaciones regulatorias y fiscales”, concluyó.
Para el sector, el debate de fondo no es si el juego online debe tributar, sino cómo hacerlo sin debilitar al mercado regulado y sin empujar a los jugadores hacia plataformas que operan fuera de cualquier control.
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