Un call center en Asunción escondía una red de apuestas clandestinas

Cuatro personas quedaron detenidas en Asunción tras un operativo contra una red de apuestas online clandestinas que funcionaba detrás de la fachada de un call center. Tres son ciudadanos argentinos y uno paraguayo, y el procedimiento incluyó allanamientos en oficinas corporativas del centro de la capital.
El botín describe la escala de la operación mejor que cualquier adjetivo. Los investigadores se llevaron vehículos de alta gama, efectivo por más de PYG 100 millones y unos USD 22.000, y además de cien teléfonos y computadoras. Ese volumen de terminales es consistente con una estructura de atención a apostadores y no con una oficina administrativa.
La cifra que la Fiscalía puso sobre la mesa es un promedio mensual de PYG 1.200 millones, equivalentes a unos USD 203.000 según la conversión que acompaña al dato, lo que implica una paridad cercana a 5.911 guaraníes por dólar. Proyectado a doce meses, el flujo ronda los USD 2,44 millones, y el efectivo secuestrado en guaraníes representa alrededor del 8 por ciento de lo que la red movía en un mes.
Esa proporción tiene una lectura operativa. Una estructura que mueve USD 203.000 mensuales y tiene en caja el equivalente a ocho por ciento de esa cifra no acumula efectivo: lo canaliza. Y las pesquisas apuntan en esa dirección, porque según la investigación el equipamiento servía para pagarles a los apostadores y para mover transferencias que terminaban casi siempre en Argentina.
El detalle de la nacionalidad de los detenidos y del destino del dinero configura el aspecto más relevante del caso. Tres de los cuatro aprehendidos son argentinos y la mayor parte de las transferencias cruzaba la frontera, de modo que lo desarticulado no es un operador paraguayo sino una pieza de infraestructura instalada en Paraguay para atender un mercado vecino. Es el patrón que explica por qué un país con licencias vigentes puede alojar la operación técnica de un circuito que capta en otro territorio.
El operativo fue conjunto y la composición del equipo también dice algo. Participaron el Ministerio Público, con la investigación a cargo del agente Orlando Édgar Paiva, el Departamento de Cibercrimen de la Policía Nacional y la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios. La presencia del organismo tributario desde el inicio, y no como actor posterior, anticipa el rumbo de la causa.
La Fiscalía ya adelantó que la causa no va a quedarse en explotar juegos de azar sin autorización y que la ampliará formalmente a evasión fiscal y lavado de activos. Esa ampliación cambia la escala de las penas en juego y también el tipo de prueba que habrá que reunir, porque obliga a rastrear el circuito financiero completo y no solo la operación de apuestas.
Desde la DNIT enmarcaron su participación en una prioridad más amplia de trazabilidad fiscal y control sobre el ecosistema de apuestas online y presenciales, y plantearon que este tipo de intervenciones busca proteger al mercado formal frente a plataformas que operan sin licencia de la Comisión Nacional de Juegos de Azar, evitando la evasión de tributos y manteniendo reglas parejas para los operadores legalmente establecidos.
La Comisión Nacional de Juegos de Azar es el organismo que regula, autoriza y fiscaliza los juegos de azar en Paraguay, incluidas las plataformas de apuestas online que operan con licencia en el país. La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios es la administración tributaria paraguaya, resultado de la fusión de la antigua Subsecretaría de Estado de Tributación con la Dirección Nacional de Aduanas, y tiene a su cargo tanto la recaudación interna como el control aduanero.
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