DraftKings y NFL, demandados por promover adicción constante
La industria del juego en Estados Unidos enfrenta un nuevo y severo desafío legal. El Instituto de Defensa de la Salud Pública (PHAI) ha presentado una demanda en Pensilvania en representación de dos ciudadanos que alegan haber desarrollado trastornos graves por el juego. La acusación sostiene que operadores como DraftKings y FanDuel, en complicidad con la NFL y el proveedor de datos Genius Sports, han diseñado sus plataformas de manera intencional para funcionar como herramientas que amplifican la adicción. Según el documento judicial, estas aplicaciones utilizan inteligencia artificial y tecnología móvil para atrapar a los usuarios en un ciclo de juego sin pausas.
El eje de la demanda se centra en el concepto de microbetting o microapuestas. Este formato permite realizar apuestas en vivo sobre eventos casi insignificantes dentro de un partido, como el resultado de la próxima jugada, un lanzamiento específico o cada minuto del reloj. Los demandantes argumentan que esta modalidad elimina las barreras tradicionales del juego, como el tiempo y la ubicación, permitiendo apostar las 24 horas del día. La acusación es contundente al comparar este diseño con el de las máquinas tragamonedas, destacando que la velocidad y la frecuencia de las microapuestas incrementan drásticamente el riesgo de desarrollar comportamientos compulsivos.
El papel fundamental de los datos y el rol de la NFL
Un aspecto relevante de este proceso es la inclusión de la NFL y Genius Sports como responsables. La demanda afirma que, sin los datos en tiempo real suministrados por la liga y su socio tecnológico, el microbetting simplemente no existiría. Se alega que ambas organizaciones no solo facilitan esta actividad, sino que se benefician directamente de ella. De hecho, se resalta que la NFL posee una participación accionaria en Genius Sports y que esta última generó más de 126 millones de dólares en comisiones por apuestas en vivo durante 2025, lo que representa cerca de una quinta parte de sus ingresos anuales.
Para las operadoras, las apuestas en vivo se han vuelto vitales. DraftKings y FanDuel han reconocido previamente que las jugadas durante los partidos representan aproximadamente el 50 por ciento del total de las apuestas en sus plataformas. Los demandantes, Christopher Sage y Terry Thompson, relatan una escalada devastadora en su comportamiento. Ambos aseguran haber sido apostadores ocasionales durante dos décadas sin problemas, hasta que el paso a las aplicaciones móviles y el acceso constante a las microapuestas los llevó a perder sus ahorros, hogares y la estabilidad familiar en pocos años.
Programas VIP y el cerco regulatorio en Estados Unidos
La demanda también pone bajo la lupa los programas VIP de las casas de apuestas. Se acusa a los representantes de estas empresas de mantener contacto directo con jugadores que mostraban signos de adicción, ofreciéndoles incentivos como viajes, regalos y promociones exclusivas para asegurar que siguieran apostando. Entre los cargos presentados bajo la ley de Pensilvania se incluyen defectos de diseño, negligencia, prácticas comerciales desleales y la falta de advertencia sobre los riesgos del producto.
Este litigio surge en un momento de escrutinio máximo sobre el sector en Norteamérica. En Nueva Jersey, se avanza en una ley para prohibir las microapuestas, mientras que en Nueva York se debate la eliminación total de las apuestas en vivo. Otros estados como Massachusetts y Colorado consideran prohibir tipos específicos de apuestas de proposición. El PHAI ya cuenta con antecedentes en este tipo de batallas legales, habiendo desafiado anteriormente a DraftKings por sus bonos de depósito y a la Comisión de Juego de Massachusetts por el acceso a datos sobre el comportamiento de los jugadores.
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