El Centrão apuesta a flexibilizar la prohibición tras el balotaje

Bolsonaro Apuestas Deportivas

El bloque parlamentario que define mayorías en Brasil ya tiene plan para la medida provisoria que prohibió las apuestas. Integrantes del Centrão pretenden modificar en el Congreso Nacional la norma que firmó Luiz Inácio Lula da Silva, y la estrategia, según publicó Folha de S.Paulo, consiste en retomar las negociaciones una vez pasada la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre. La propuesta que circula es la misma que viene ganando terreno, mantener prohibido el casino online y volver a habilitar las apuestas deportivas.

Los actores detrás de la movida están identificados. Están metidos en la movida parlamentarios con llegada a las casas de apuestas, y también la Confederación Brasileña de Fútbol y los clubes, que salieron a buscar alguna alternativa frente al cierre completo del mercado después de haber perdido de golpe sus principales patrocinadores.

El cálculo electoral del grupo es explícito. Una victoria de Flávio Bolsonaro aparece como el escenario más favorable, porque el candidato criticó la prohibición y respalda la apuesta atada al evento deportivo, aunque defendió en público la restricción sobre los casinos online. Aun así, los parlamentarios creen que habría margen para negociar una flexibilización incluso con Lula reelecto, y piensan apoyarse en las consecuencias de la medida sobre el patrocinio deportivo, sobre la publicidad y sobre los ingresos del sector.

El estado en que quedó el trámite le da tiempo a esa estrategia. El presidente del Senado, Davi Alcolumbre, corrió al 13 de octubre el cierre del plazo de enmiendas, de las que ya se contabilizan 48, y la comisión que tiene que debatir el texto no se constituiría antes de noviembre, mientras la prohibición sigue plenamente vigente.

El diputado Bebeto fue uno de los más rápidos. El lunes 5 de octubre, con las elecciones recién pasadas, presentó cuatro enmiendas para defender que las casas de apuestas sigan operando, con la idea de que la prohibición alcance solo al mercado ilegal, es decir las plataformas que no tienen la autorización del Ministerio de Hacienda. Allí se concentran los riesgos reales para el consumidor, la integridad deportiva y la recaudación pública, sostuvo el legislador, que además planteó que la experiencia internacional y la propia trayectoria reciente de Brasil demuestran que una prohibición generalizada no elimina la demanda de apuestas.

La industria, sin embargo, no comparte el entusiasmo por esa salida intermedia. Desde las empresas argumentan que habilitar solamente las apuestas deportivas no alcanzaría para preservar ni los patrocinios ni la recaudación tributaria, porque el casino online representaría cerca del 70 por ciento de lo que ganan las compañías. Durante 2025 el sector dejó casi BRL 9.000 millones en impuestos, unos USD 1.800 millones.

Ese 70 por ciento es el número que rompe el acuerdo político antes de que se firme. El reparto hacia el que converge todo el mundo, apuestas deportivas sí y casino no, le devolvería al sector su cara más visible y le quitaría la parte donde está el dinero, con lo que las compañías quedarían con la obligación de sostener patrocinios y carga fiscal usando el margen más chico. Dicho de otro modo, el patrocinio deportivo que los clubes quieren recuperar se paga con el casino que la misma propuesta deja prohibido, y ahí está la contradicción que la negociación de noviembre va a tener que resolver. La otra señal del momento es de calendario, porque un bloque que decide esperar al balotaje para negociar está admitiendo que el contenido de la norma depende menos del debate parlamentario que del resultado del 25 de octubre.

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