El veto al juego deja a Lula sin rédito electoral y con menos caja

Lula da Silva vs Flavio Bolsonaro

El cierre del juego online le dejó al Gobierno brasileño un costo político que ahora arrastra hacia el balotaje. La medida salió nueve días antes de los comicios con el cálculo de que mejoraría la posición del oficialismo, pero Flávio Bolsonaro terminó primero, el Congreso ya trabaja para desarmarla y el Supremo Tribunal Federal tiene sobre la mesa pedidos de suspensión.

La reacción en redes fue inmediata y la registró el propio monitoreo de campaña del Partido de los Trabajadores. Varios influencers empujaron el voto útil a favor de Flávio Bolsonaro en represalia por el apagón del mercado regulado. A ese malestar se suma el cierre técnico fijado para la medianoche de este 5 de octubre, cuando los portales quedan fuera de línea y caduca el plazo legal con el que más de 28,6 millones de usuarios bancarizados pueden sacar los R$1.450m (US$260m) que siguen acreditados en sus cuentas de juego.

Dentro del propio entorno presidencial la decisión nunca tuvo consenso pleno, según reportes de prensa con fuentes del Planalto. Solo dos voces empujaron la prohibición total, una fue del ministro de la Secretaría de Comunicación Social, Sidônio Palmeira, y otra de la primera dama, Janja da Silva. En la mesa política el resto la juzgó equivocada y desproporcionada, con advertencias por el golpe a sectores sensibles, los clubes de fútbol a la cabeza, y por los ingresos que se perdían. Lula se inclinó igual por la prohibición.

El Ministerio de Hacienda había puesto la vara todavía más alta. Con las urnas ya abiertas, el ministro Dario Durigan describió los comicios como un plebiscito sin matices acerca de si la actividad seguía o no, y planteó que el electorado elegiría entre el veto del Ejecutivo y la postura opositora, partidaria de mantener el juego reglamentado. Medido con esa regla, el resultado fue adverso. Lula cerró la primera vuelta 2,2 millones de sufragios abajo y con una proporción de votos casi idéntica a la que marcaba antes de que la medida se publicara. Flávio Bolsonaro la tildó de populista, electoralista e hipócrita, y anticipó que, si gana el 25 de octubre, devolverá la cuota fija deportiva y dejará la restricción limitada al casino online.

La factura fiscal de la jugada es el otro frente abierto. El Planalto desactivó un mercado que ese mismo Gobierno había reglamentado y al que la ley de Presupuesto para 2027 le asignaba R$6.690m (US$1.200m) de recaudación. El registro de la Receita Federal describe una base mayor, R$9.950m (US$1.900m) de ingresos fiscales durante 2025 y R$8.747m (US$1.670m) hasta julio de 2026, y los auditores proyectaban un récord próximo a R$16.000m (US$3.000m) cuando terminara el ejercicio. El Gobierno abrió esa brecha sin obtener a cambio la ventaja electoral que buscaba.

En el Congreso Nacional la medida provisional perdió viabilidad a medida que se debilitaba el oficialismo. El texto acumula más de 26 enmiendas, la mayoría orientadas a sacar las apuestas deportivas del alcance de la prohibición y a abrir una transición que deje en pie los contratos de patrocinio con el deporte. Si las cámaras no la convalidan dentro del plazo constitucional, la prohibición caduca por sí sola y vuelve a regir el marco anterior.

La vía judicial representa la amenaza más inmediata. El Supremo Tribunal Federal analiza las presentaciones de la Asociación Nacional de Juegos y Loterías y del Instituto Brasileño de Juego Responsable, que piden la suspensión cautelar porque no había urgencia constitucional que justificara el instrumento, porque nadie produjo estudios técnicos previos y porque la norma lesiona la seguridad jurídica de quienes ya pagaron licencias con vigencia de cinco años.

El efecto práctico del apagón se conocerá antes que cualquiera de esas definiciones. Con los sitios licenciados fuera de circulación desde esta noche, la demanda que el mercado regulado había capturado queda disponible para los operadores sin licencia, el segmento que la propia industria estimaba en torno al 41 por ciento del juego online brasileño antes de la prohibición. El Gobierno llega a la segunda vuelta sin la recaudación, sin el rédito en las urnas y con la posibilidad concreta de que el Congreso o el Supremo le devuelvan el mercado en semanas, aunque con los peores actores ya instalados dentro.

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