Lula dice que ya decidió terminar con las apuestas y mira a Uruguay

Brasil mira hacia el sur. Luiz Inácio Lula da Silva le planteó a Yamandú Orsi su interés por conocer cómo funciona el esquema uruguayo de apuestas online durante la bilateral que ambos mantuvieron el lunes 21 de septiembre en Nueva York, en paralelo a la semana de alto nivel que la Asamblea General de las Naciones Unidas celebra cada septiembre. La reunión tocó varios temas de la agenda común, pero fue el propio mandatario brasileño quien contó después que también habían hablado del mercado del país vecino.
La consulta no es casual. Según Reuters, el Gobierno brasileño prepara una medida que sacaría de circulación a los casinos online y dejaría en pie las apuestas deportivas, un recorte selectivo antes que un cierre completo. El texto todavía estaba en evaluación cuando los dos presidentes se reunieron.
Ese recorte se parece bastante a lo que Uruguay ya aplica. Del otro lado del río, para ofrecer juego o apuestas por internet hace falta un permiso estatal otorgado de antemano, y cualquier plataforma que no lo tenga queda prohibida. La Ley N.º 19.535, de 2017, sumó herramientas para perseguir a la oferta clandestina: bloqueo de sitios, bloqueo de flujos financieros y prohibición de publicidad, patrocinio y comunicaciones comerciales de juegos no habilitados. El Decreto 366/017 reglamentó ese paquete. La Dirección Nacional de Loterías y Quinielas (DNLQ) informa que Supermatch es la única plataforma autorizada del país y que al 29 de julio de 2026 llevaba 1.730 sitios bloqueados. La separación que hace la norma uruguaya es la misma que evalúa Brasil: el póker, la ruleta y las slots no pueden ofrecerse por la vía digital, mientras las salas presenciales siguen funcionando con los permisos que la ley contempla.
Puertas adentro, el presidente ya no habla en condicional. El viernes 18, en un acto proselitista en Guarulhos, avisó que su decisión ya está tomada y que va a terminar con las apuestas, aunque los empresarios del rubro prefieran lo contrario, porque él no es dueño de nada sino presidente de la República. Allí contó que conversó con personas endeudadas por el juego y mencionó el caso de un empresario que arrastra más de BRL 2 millones de deuda, unos USD 391.000, por su adicción.
También puso una cifra sobre la mesa que merece una aclaración. Lula habló de BRL 62.000 millones movidos por las apuestas durante 2025, unos USD 12.100 millones, y sostuvo que resignar impuestos le pesa menos que resignar la vida de los más pobres. Ese número sale de un boletín del Comité Nacional de Secretarios de Hacienda de los Estados y del Distrito Federal (Comsefaz), y el sector lo cuestiona por la metodología y porque mezcla mercado regulado con mercado ilegal. Las cifras oficiales de la Secretaría de Premios y Apuestas (SPA) apuntan a otra escala: las empresas con licencia movieron cerca de BRL 37.000 millones el año pasado, unos USD 7.240 millones.
El manifiesto de los clubes tampoco lo movió. Los equipos habían advertido que prohibir el sector golpearía de muerte al fútbol brasileño, con Corinthians, Flamengo, Palmeiras, Cruzeiro, Santos, Vasco da Gama y Grêmio entre los firmantes. Lula calificó ese planteo como una tontería y recordó que hubo clubes campeones del mundo mucho antes de que existieran los patrocinios de casas de apuestas.
El calendario explica parte del tono. La propaganda electoral del oficialismo ya incorporó el tema con videos del presidente junto a personas con adicción al juego online, y la campaña lee la ofensiva como una oportunidad frente a una disputa cerrada con Flávio Bolsonaro (PL). En la misma semana del acto en Guarulhos, Lula anunció una suba del 15 por ciento en el Bolsa Família y la entrega de inyectables para bajar de peso a través del Sistema Único de Salud (SUS).
Dentro del Gobierno la grieta sigue abierta. Folha de S. Paulo informó que el Ministerio de Hacienda se opone a una prohibición y maneja una pérdida estimada de BRL 12.000 millones en recaudación, unos USD 2.350 millones. El ministro Dario Durigan ya había dicho en junio, antes de la campaña, que prefiere una regulación muy estricta y que teme que un cierre general empuje a los apostadores hacia un mercado ilícito y descontrolado. Del otro lado aparece Sidônio Palmeira, titular de la Secretaría de Comunicación Social (Secom), señalado como el principal impulsor del discurso contra las bets.
Las empresas ya se están cubriendo. La Asociación Nacional de Juegos y Loterías (ANJL) les recomendó a sus asociados repasar lo firmado en materia de publicidad, marketing y patrocinio, una advertencia que en su nota interna describe como estrictamente preventiva y orientada a que puedan medir y administrar los efectos financieros y operativos de un eventual cambio de reglas.
Brasil autorizó su mercado de apuestas de cuota fija el 1 de enero de 2025, bajo licencias federales que otorga y fiscaliza la SPA. Uruguay, en cambio, nunca abrió el juego online a operadores privados y concentra la oferta legal en una sola plataforma estatal, un contraste que explica por qué el modelo aparece ahora como referencia para quienes, dentro del Gobierno brasileño, quieren restringir sin desmantelar del todo el mercado.
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