Lula ratifica el veto que el Congreso y el STF aún deben resolver

Entre lo que un presidente declara irreversible y lo que efectivamente lo es media, en Brasil, un trámite parlamentario y un expediente judicial. Luiz Inácio Lula da Silva aseguró el jueves 22 de octubre, en una transmisión por YouTube que organizó el diputado federal André Janones, que no habrá retorno de las plataformas de apuestas al país. Fue su reaparición pública sobre el tema después de haberlo dejado de lado en el tramo final de la campaña, y llegó a tres días del balotaje.
El tono fue más duro que el de septiembre. El mandatario calificó al sector de "plaga", recordó que resolvió intervenir luego de hablar con jóvenes endeudados y, dirigiéndose a la influencer Nath Finanças, dejó una frase que resume su posición: "Quien quiera ganar dinero, que trabaje". Lo que no cambió con el discurso es la arquitectura legal de la decisión.
La prohibición rige desde el 25 de septiembre por una medida provisoria, un instrumento que vale como ley desde el día en que se publica pero que caduca si el Congreso no lo convierte. El plazo de análisis llega a 120 días y la comisión mixta que debe estudiarlo seguía sin constituirse cuando la norma se acercaba al mes de vigencia. Dentro del plazo de enmiendas, cerrado el 13 de octubre, los legisladores presentaron 99 propuestas: varias apuntan a flexibilizar la restricción y algunas plantean preservar las apuestas deportivas mientras limitan los juegos de casino online, de modo que el texto que salga del Parlamento puede no parecerse al que entró.
El segundo frente está en el Supremo Tribunal Federal, donde tres acciones directas de inconstitucionalidad tienen como relator al ministro Luiz Fux, que anticipó que abrirá los pedidos una vez pasada la segunda vuelta, y la Abogacía General de la Unión ya pidió mantener la medida en un escrito que lleva fecha del 6 de octubre. Ese calendario no es neutral: al correr el análisis hasta después del domingo, el tribunal evita pronunciarse en plena campaña y deja que el resultado electoral llegue primero, con lo cual la discusión jurídica se abrirá sobre un escenario político que todavía no está definido.
El tercer frente es el que el oficialismo no controla en absoluto. Flávio Bolsonaro, que enfrenta a Lula el domingo, abrió canal con la dirigencia del fútbol para tratar lo que el veto le deja encima. Una investigación de Folha de S.Paulo ubicó una llamada telefónica entre el senador y el presidente del Flamengo, Luiz Eduardo Baptista, conocido como Bap, fechada un día más tarde del anuncio oficial. Tres fuentes del ambiente futbolístico y del equipo de campaña relataron que el candidato dijo que si gana buscará una salida para los clubes y para las casas de apuestas, aunque no se comprometió a restablecer las autorizaciones. Durante la campaña cuestionó el impacto del veto sobre la seguridad jurídica, las empresas y los equipos, y defendió tratar por separado el casino online y las apuestas deportivas.
El Flamengo es el caso que mejor mide el costo del conflicto. El club se sumó al proceso ante el STF y estampó en el frontal de su camiseta, donde va la publicidad principal, la consigna "Prohibir no es proteger". Ese frontal es el inventario comercial más valioso del fútbol brasileño, el que normalmente se vende a un patrocinador por temporada, y aparece ocupado por una consigna política en lugar de una marca. No hay cifra pública del lucro cesante de esa decisión, pero el gesto pone precio al desacuerdo mejor que cualquier comunicado.
Hay además una coincidencia de fechas que concentra todo en el mismo día. Las autorizaciones concedidas a los operadores vencen el 25 de octubre, la misma jornada del balotaje. El domingo, entonces, el mercado regulado brasileño queda formalmente sin títulos habilitantes mientras se cuentan los votos que definirán quién administra el expediente, y el Congreso y el Supremo Tribunal Federal seguirán teniendo la última palabra sobre un texto que ninguno de los dos candidatos puede resolver por decreto.
La medida provisoria 1.394/2026 fue publicada el 25 de septiembre de 2026 y clausuró el mercado regulado brasileño de apuestas de cuota fija y casino online, en funcionamiento desde 2025 bajo la supervisión de la Secretaría de Premios y Apuestas del Ministerio de Hacienda. Una medida provisoria entra en vigor de inmediato, pero pierde eficacia si el Congreso no la aprueba dentro del plazo constitucional, y puede ser modificada durante ese trámite, de modo que la continuidad de la prohibición depende de un proceso que el Ejecutivo inició pero no cierra.
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