Honduras discute una ley de protección al jugador

Que una familia no pierda su casa en una mesa de juego. Ese es el objetivo que el diputado Carlos Umaña puso en el centro del proyecto de Ley de Protección al Jugador y Juego Responsable que presentó en Honduras, una iniciativa orientada a limitar las consecuencias económicas del juego problemático sobre el patrimonio familiar.
La herramienta más novedosa es la autoexclusión con dos puertas de entrada. Una es voluntaria: el propio jugador pide que se le impida el acceso a los establecimientos. La otra pasa por los tribunales, con un mecanismo para que un juez pueda vedarle el ingreso a determinadas personas en situaciones específicas. Así lo describió el legislador en su cuenta de X, donde habló de una legislación novedosa capaz de autoexcluir jugadores empedernidos de manera voluntaria o por orden de un juez.
El alcance del texto es presencial. Abarca los casinos, los salones de máquinas y cualquier otro local donde se juegue por dinero.
Hay un punto adicional que Umaña señaló por fuera del articulado y que apunta al crédito. El diputado cuestionó que algunos establecimientos acepten tarjetas de crédito para apostar, porque esa modalidad convierte una pérdida en una deuda.
El proyecto está en una etapa inicial y todavía depende del tratamiento que le dé el Congreso, de modo que los mecanismos concretos pueden cambiar en el camino.
Honduras viene discutiendo la regulación del juego desde hace años sin cerrar el tema. En 2024 se había presentado un anteproyecto para ordenar los casinos online, apoyado en el argumento de los impuestos y del empleo. Esta iniciativa llega por el lado contrario: en lugar de abrir mercado, busca ponerle resguardos al que ya existe, una secuencia distinta a la de otros países de la región, donde las herramientas de protección al jugador suelen llegar dentro del mismo paquete que habilita la actividad.
Etiquetas: Carlos Umaña, Ley de Protección al Jugador, autoexclusión, regulación del juego en Honduras